Injerto de Pestañas
El trasplante de pestañas es un procedimiento estético que permite reconstruir o aumentar la densidad de las pestañas naturales utilizando cabello del propio paciente.
Personas con pestañas
escasas o delgadas
Personas que perdieron
pestañas por accidentes o lesiones
Personas con daños por
tratamientos estéticos previos
Personas que no pueden
usar extensiones o maquillaje ocular
Personas que desean
una solución natural y duradera
Sí, se pueden rizar, pero con precaución. Las pestañas trasplantadas provienen del cuero cabelludo, por lo que tienden a crecer más largas, rectas y de forma continua. Por ello, muchas pacientes utilizan rizador de pestañas o incluso permanente de pestañas realizada por profesionales. Es importante hacerlo con suavidad y mantener controles médicos, ya que estos folículos requieren recorte periódico y cuidados especiales para conservar un aspecto natural y evitar daños.
Sí, pero solo después del periodo de recuperación indicado por el médico. Generalmente, se recomienda esperar entre 3 y 4 semanas antes de usar rímel, para permitir que los injertos cicatricen correctamente. En cuanto a las extensiones de pestañas, es preferible esperar más tiempo (alrededor de 2 a 3 meses) y realizarlas con un profesional experimentado, ya que el adhesivo y la manipulación podrían dañar los folículos recién trasplantados. Siempre es importante contar con la aprobación del especialista para evitar complicaciones y asegurar un buen resultado.
Es normal que crezcan más largas de lo habitual. Las pestañas trasplantadas provienen del cuero cabelludo, por lo que conservan sus características: crecimiento continuo, mayor longitud y, a veces, textura más gruesa. Por ello, necesitarán recortes periódicos (cada 2 a 4 semanas) y, en algunos casos, rizado para mantener una apariencia natural. Con estos cuidados sencillos, se pueden controlar sin problema y lucir estéticamente armónicas.